Gerescal lanza segunda fase de recogida de calzado usado en tiendas
Índice
- De contenedores urbanos a mostradores de tienda: la evolución de Gerescal
- ¿Qué implica este avance para el mayorista de calzado?
- El impacto en la tienda de calzado: más que un contenedor
- Contexto del mercado español: la circularidad como tendencia regulatoria
- Claves para adaptarse a la nueva realidad
- El futuro: del residuo al recurso
De contenedores urbanos a mostradores de tienda: la evolución de Gerescal
Gerescal, el sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) para residuos textiles y de calzado, ha puesto en marcha la segunda fase de su prueba piloto 2026. Tras una primera etapa centrada en la recogida a través de contenedores urbanos gestionados por entidades colaboradoras, el proyecto da un salto cualitativo al integrar directamente los puntos de venta como nodos de recogida selectiva de zapatos usados. Bajo el lema "Del residuo al recurso", la iniciativa convierte a las tiendas de calzado en espacios activos de corresponsabilidad ambiental.
Esta segunda fase evalúa la viabilidad, trazabilidad y potencial de valorización del calzado posconsumo recogido directamente en los establecimientos de las marcas participantes. La prueba piloto pretende demostrar que el canal retail puede ser un eslabón eficiente para cerrar el ciclo de vida del producto, reduciendo la tasa de residuos enviados a vertedero y aumentando la proporción de materiales recuperados para nuevos procesos productivos.
¿Qué implica este avance para el mayorista de calzado?
Para un mayorista que abastece a tiendas multimarca, la noticia tiene varias capas de impacto. En primer lugar, la integración de la recogida en tienda supone un cambio operativo: los puntos de venta deberán habilitar espacios para la recepción y almacenamiento temporal de calzado usado, así como establecer procedimientos logísticos inversos. Esto puede traducirse en nuevas exigencias por parte de las marcas fabricantes, que pedirán a sus distribuidores y clientes retail que participen activamente en el programa.
Además, la trazabilidad exigida por Gerescal implicará que el calzado recogido debe ser identificado, clasificado y registrado correctamente. Las tiendas necesitarán formación y herramientas digitales para gestionar este flujo. Para el mayorista, esto abre una oportunidad de diferenciación: ofrecer a sus clientes detallistas un servicio de asesoramiento e implantación de sistemas de recogida, o incluso actuar como intermediario logístico para la recogida inversa, consolidando el calzado usado de varias tiendas antes de enviarlo a las plantas de tratamiento.
Por otro lado, el mayorista debe anticipar cambios en la normativa a medio plazo. El SCRAP de calzado es obligatorio desde 2025 en España, y si esta prueba demuestra eficiencia, es probable que la recogida en tienda se convierta en un requisito legal. Quien ya tenga el proceso interiorizado y optimizado, tendrá una ventaja competitiva frente a los que reaccionen tarde.
El impacto en la tienda de calzado: más que un contenedor
Para el detallista, la implicación inmediata es operativa: recibir, almacenar y gestionar la devolución de calzado usado de sus clientes. Pero también es una oportunidad de fidelización. El consumidor valora cada vez más las marcas y comercios que demuestran compromiso ambiental. Una tienda que ofrece un punto limpio para el reciclaje de zapatos fortalece su imagen de responsabilidad y puede atraer a un perfil de cliente más consciente.
El reto está en la correcta comunicación: el cliente debe entender que no todos los zapatos usados son reciclables (dependen del material y estado), y que su depósito en la tienda no es un gesto de caridad sino de economía circular. Además, el personal de la tienda debe estar capacitado para informar y manejar el proceso sin aumentar la carga de trabajo de forma desmedida. Las marcas y mayoristas que provean herramientas sencillas (etiquetas, bolsas, códigos QR) facilitarán la adopción.
Contexto del mercado español: la circularidad como tendencia regulatoria
La iniciativa de Gerescal se enmarca en la transposición de la Directiva Europea de Residuos (2018/851) y la entrada en vigor de los SCRAP obligatorios para textil y calzado en España desde el 1 de enero de 2025. El sector del calzado español, con fuerte tradición en el Valle del Vinalopó (Alicante) y otras zonas productoras, se enfrenta al desafío de adaptar su modelo lineal de fabricar-usar-tirar a uno circular.
La recogida en tienda no es nueva en otros sectores (como el textil con programas de recogida en grandes superficies), pero en calzado es pionera. Si el piloto tiene éxito, podría escalarse a nivel nacional, obligando a todos los agentes (fabricantes, importadores, mayoristas y detallistas) a integrar la logística inversa en su operativa diaria. Para el mayorista, esto implica repensar su cadena de suministro: no solo distribuir producto nuevo, sino también facilitar el retorno del usado.
Además, la valorización del calzado recogido abre nuevas oportunidades de negocio. Los materiales recuperados (suelas de caucho, empeines de cuero, textiles sintéticos) pueden reintroducirse en la fabricación de nuevos zapatos o en otros sectores (automoción, construcción). Mayoristas con visión estratégica podrían colaborar con gestores de residuos o incluso crear sus propias líneas de producto reciclado, posicionándose como referentes en sostenibilidad.
Claves para adaptarse a la nueva realidad
La circularidad no es una moda, sino una exigencia que llegará para quedarse. Tanto mayoristas como detallistas deben empezar a prepararse ahora. Algunas acciones concretas:
- Formación del equipo: Capacitar al personal de tienda sobre el proceso de recogida, clasificación básica y comunicación con el cliente.
- Infraestructura física: Habilitar un espacio visible y accesible para la recogida (contenedor, estantería señalizada).
- Acuerdos con gestores autorizados: Establecer contratos con empresas de recogida y tratamiento de residuos que aseguren la trazabilidad.
- Digitalización: Usar software para registrar las recogidas, generar informes y cumplir con las obligaciones del SCRAP.
- Comunicación al cliente: Explicar los beneficios ambientales y el ciclo del material a través de cartelería o redes sociales.
El mayorista, por su parte, puede ofrecer estos servicios como valor añadido a sus clientes detallistas, convirtiendo un requisito normativo en una ventaja competitiva.
El futuro: del residuo al recurso
La prueba piloto de Gerescal es un paso concreto hacia la economía circular en el calzado. Si logra demostrar que la recogida en tienda es viable, trazable y rentable, sentará las bases para un nuevo modelo de negocio donde el residuo dejen de ser un problema y se convierta en un recurso para la industria. Para el mayorista y el detallista, adaptarse a tiempo no solo evitará sanciones, sino que abrirá nuevas vías de diferenciación y fidelización en un mercado cada vez más exigente en sostenibilidad.
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